Paisaje sonoro

Lidia Camacho



Vivimos una época donde la pérdida de la memoria sonora, entre otros patrimonios intangibles, otras herencias apenas presentidas, es algo cotidiano y, por desgracia, irreparable. Junto a estas carencias crecientes existen otros riesgos, la contaminación, que no abarca sólo al aire, el agua o los alimentos, sino que extiende su huella inexorable a otros aspectos, como el ambiente sonoro que nos rodea y que también nos da identidad y permite entender el mundo y nuestro entorno. Por eso uno de los proyectos de la mesa directiva de la Red Nacional de Radiodifusoras y Televisoras Culturales y Educativas es el levantamiento del paisaje sonoro de México, proyecto que habrá de devolvernos una de las partes menos apreciadas de México: su densidad sonora.

Murray Schafer

Esa búsqueda comenzó hace 30 años, cuando un joven estudiante canadiense fue capaz de levantar su voz y encaminar su talento y su energía a conservar para las futuras generaciones la riqueza sonora de su entorno. Ese joven era Murray Schafer, creador del concepto de paisaje sonoro y uno de los artistas más importantes hoy en día también por su obra crítica en el terreno de las artes y la estética.

Sin exagerar podemos afirmar que en estos tiempos caracterizados por la especialización cada vez más aguda, Murray Schafer es un auténtico hombre del Renacimiento, un humanista que desde la creatividad y la inteligencia interviene en la historia; que desde la espiritualidad ingresa al mundo con el fin de transformarlo para el bien común. Murray Schafer es, en el más amplio sentido del término, un singular creador, que lo mismo nos regala una obra sinfónica, que un paisaje sonoro o un profundo análisis de algún aspecto poco atendido del arte contemporáneo o de otras centurias.

Entre su legado, uno de sus grandes aportes es su World Soundscape Project, que surgió como un grupo de investigación en la Universidad Simon Fraser de Canadá, entre finales de los 60 y principios de los 70 y que hoy posee alcances mundiales. Ese grupo nació del deseo y de la necesidad de Murray Schafer por llamar la atención sobre cómo el ambiente sonoro se estaba contaminando inexorablemente. Consecuencia de esas investigaciones fue el fundamental ensayo: The Music of the Environment, publicado en 1973.

Esa reflexión, surgida de la investigación de campo, tuvo un fruto capital en 1974, cuando se difundieron, del 21 de octubre al 1 de noviembre de ese año, por la radiodifusora CBC, diez programas de una hora, bajo el título Soundscape of Canada. Esos programas fueron preparados por el World Soundscape Project en la Universidad Simon Fraser y son el principio de lo que hoy conocemos como paisaje sonoro y como ecología acústica. Esas transmisiones limpiaron el oído de muchos y abrieron una senda nueva para el sonido y para los radioastas, que hacen de éste su materia de trabajo. Hoy, a 30 años de aquellas transmisiones, Murray Schafer está en México para impartir un curso taller a los creativos de la red que habrán de encargarse de capturar la riqueza sonora de México